Robin Williams

Veo los dedos moverse sobre las teclas negras con letras blancas y siento la adrenalina. Suele pasarme y estoy habituada pero no hoy. Hoy es diferente. Hoy es raro. No es la misma adrenalina de siempre. Hoy tengo una mezcla extraña de paz, recuerdos y ansiedad que hace saltar mis dedos de tecla en tecla mientras la hoja en blanco se llena con líneas y garabatos. Escribir siempre me hace bien, pero hoy no. Hoy estoy triste.

Hablame, entonces, contamelo…”, me hubiera dicho Daniel.

Estoy sentada en el piso frío, las piernas entrelazadas, los codos sobre las rodillas, la cabeza se me cae entre las manos. Las lágrimas pesan demasiado y cuando caen creo que retumban o, por lo menos, así lo siento en mi cabeza. Toda la casa está en silencio. En la habitación de la izquierda mis padres duermen. Mi hermana los imita en la habitación contigua. Mi cama está vacía, fría como el piso. Intento que el llanto no haga ruido y por eso mi cuerpo se sacude y tiembla. Me tapo la boca con la mano, conteniendo la angustia que limpia. La televisión ilumina la cocina, es la única luz que permaneció prendida las últimas dos horas. Esa pantalla me tuvo capturada e inmóvil durante dos horas. No sé por qué lloro pero es un llanto como pocas veces volví a experimentar. No sé si lloro por el final de la película, por lo que me quisieron contar, por tanto talento junto que abrumada a cualquier pre adolescente con gusto por el teatro o porque sé que mi deseo va a morir mucho antes de haber nacido.

Hacía unos dos meses había confesado en voz alta que quería ser actriz, pero la falta de quorum desalentaba esa inspiración soñada, virgen de realidad. 

Ahora, sentada en el piso de la cocina, me hamaco con la cabeza entre las manos. En mi cabeza repito una y otra vez esa frase, la que después quedó pegada durante años en la puerta de mi placard.

“Just when you think you know something, you have to look at it in another way” 
(“Justo cuando crees que sabes algo debes verlo de manera diferente”)



“La Sociedad de los Poetas Muertos” fue, es y será mi película preferida y Robin Williams uno de mis actores favoritos. Para mí fue talento, solidez, inspiración, excelencia, improvisación y genialidad.

Quizás nunca llegamos a conocer a los demás, ni siquiera sé si llegamos alguna vez conocernos a nosotros mismos. Los motivos del por qué vivir y cómo vivir son tan subjetivos como aquellos por los que decidimos no hacerlo. Y todo, siempre, puede verse desde un punto de vista diferente. Por eso yo, acá, hoy y en presente decido y elijo despedirlo aunque sólo conociera su arte.

O Captain! My Captain!, te despido con el corazón hecho un bollito pero de pie, como se despide a todos aquellos que fueron grandes, valientes en vivir su pasión y compartir su talento con el resto de los mortales.




La Pasión nos modifica

Llego al trabajo. Es viernes. Y mi energía claramente es otra. Todo alrededor parece estar bien.
De repente me voy a la máquina de café a buscar "mí" café con leche (impostergable) de todos los días. Tres de cada cinco días que hago esto, me encuentro con Claudio, el señor que arregla y rellena la máquina. El señor que me alimenta cada mañana. Y los diálogos se repiten día tras día: fútbol, Velez, River, su hijo que juega al volley, la máquina que se volvió a romper, estás más gordo, estás más flaco, tu novia, tu mujer, etc etc. Todos los días las mismas historias, todos los días menos hoy.
“No ví el partido ayer, porque tuve ensayo, así que no me jodás”, le dije. Silencio. La palabra “ensayo” cambió su postura apenas la escuchó. Se da vuelta, con el trapo rejilla en la mano, y me dice “ensayo de qué nico?”. Hago teatro, le contesté. Su cuerpo que hasta ese momento había solamente girado, ahora me miraba de frente. Su gesto era otro. Si bien Claudio es una persona muy cordial, y siempre sonríe, esta vez ese pequeño comentario había impactado de alguna forma en él.
“Sabés que yo toda la vida estuve en la movida coral” me comenta. A partir de ahí solo me quedé callado, como un espectador, escuchando a un hombre describirme su pasión, eso que lo modificaba, que lo ponía en otro lugar, que le calentaba el alma. “Sabés que el sábado le prestamos el club a San Fernando y me reencontré con un amigo del coro. Yo me había ido porque, bueno, todo no se puede. Mi pibe me pedía que lo acompañara todos los sábados a verlo jugar, papá llévame acá, allá, y yo quería estar con mi hijo, así que tuve que dejar el coro. Este amigo que te comento me dijo que hay un coro de SADAIC que ensayan los miércoles y Jueves, y la verdad que tengo ganas de ir…mi jermu me va a matar”.  No pude más que mirarlo a los ojos y escuchar cada palabra de lo que me decía. Cómo me describía los momentos que había vivido durante 20 años con aquel coro. Los viajes, los recitales, los encuentros a beneficio. “Cantamos con Victor Heredia, también no sé si conoces a Árbol? Cantamos en el club de Leones de Pacheco a beneficio, viajamos a Mar del Plata dos veces, a Córdoba, a Mendoza, a todos lados…me perdí el viaje a Bariloche y el Calafate porque no tenía un mango…”. Ese tipo, que solo me cruzo en la máquina de café, me regaló este momento, a mí, que casi no me conoce. Obviamente que todo eso lo movilizaba. Y menos mal que así era.
Si tenés una pasión lo vas a entender a Claudio. Si tenés una pasión, y esto es cierto que es muy trillado: no la abandones. Y si la abandonaste, hacé como él y buscá volver a ella de alguna forma. Lo que nos apasiona nos modifica, y aunque el tiempo pase, siempre se nos va a prender en los ojos, esa luz que se le prendió a Claudio hoy cuando me lo contó.
Las cosas pasan por algo…Siempre!

En el laburo también pasan este tipo de cosas, que claramente nos agregan más que las otras.

Ah me olvidaba, la operación de corazón de la nieta de 4 meses de Cecilia, la recepcionista, salió muy bien. Después del alta de la semana pasada, el médico ayer le dijo a la madre que ya puede gatear a todo lo que da  y jugar como quiera…   ;)

pd: cuando volví a la computadora el random de youtube me tiró este tema:

Lo importante en la final

Hace exactamente un mes atrás, comenzando el mundial, exigía – bueno, quizás no tanto -- deseaba: “Que el fútbol no tape lo más importante y que lo más importante no sea el fútbol”. Más esperanzada aún, deseaba que todos tengan una ¡Feliz Experiencia Mundialista 2014!.

Lo que pasó ya todos lo sabemos. Los medios de comunicación, las redes sociales, la calle, la gente se encargó de analizarlo y compartirlo. Desde que terminó el partido nuestros sentidos se llenaron de intentos por aplacar el dolor de una derrota futbolística intentando curar algo dañado. Hubo quienes prefirieron el análisis socio-político de lo que pasó en el Obelisco, otros subieron fotos de lo que fue una linda fiesta antes que pasara lo que pasó, otros hablaron, enaltecieron y agradecieron a la selección de fútbol y a sus jugadores, se sintieron orgullosos de ser Argentinos y lo compartieron y gritaron con fuerza. Otros guardaron las remeras de algo que sólo nace y vive un mes cada cuatro años y, en el opuesto exacto, se escucharon lágrimas y corazones rotos de los que sudan, respiran, aman y viven fútbol día a día. La mayoría se sintió orgullosa de ser argentino por una selección de fútbol. Muchos otros se quejaron y se quejan de exactamente lo mismo.

Lo que pasó ya todos lo sabemos. En menos de 24 Hs. la mayoría de los argentinos intentaron explicar lo inexplicable. Poner en palabras lo que no se puede o no se deja. Desde hace menos de 24 Hs. la mayoría de los argentinos quiso darle sentido a lo que les pasó por el cuerpo, por la cabeza, por el corazón y por el alma los últimos 30 días. Bueno y malo.

Lo que pasó ya todos lo sabemos. En un mes, en menos de 30 días, la mayoría de los argentinos experimentaron lo que genera un mundial de fútbol. Se volvieron a juntar con amigos, activar las picaditas y las cervezas para renovar el vínculo y ponerse al día. Aprovecharon para comer el asadito o las pastas domingueras en familia mientras alentaban a un par de pibes y escupían (probablemente) las miguitas de las facturas y los mates de la vieja enajenados en pasión. En los últimos 30 días un puñado de argentinos se dio cuenta que sus compañeros de laburo también pueden ser copados y que un chiste puede hacer que la oficina explote en carcajadas, esas que sacuden las penas momentáneas y saltan las lágrimas. La generación -24 pudo saborear qué es llegar a una final mundialista. Qué se dice, cómo se vibra y dónde se siente sin que te lo diga Brasil. Así pues, 30 días bastaron para que todo aquel que tuviera ganas se dejara llevar.

Lo que pasó fue lo importante. Tuvimos 30 días para renovar vínculos. Crear nuevos. Revivir tradiciones perdidas. Experimentar sentimientos y emociones. Lo que vivimos en los últimos 30 días no fue fútbol, fue folclore argentino. Sin embargo, y a pesar de toda esta emoción, mi nena más racional, la que me baja a tierra y me dice que el mundial de fútbol terminó y que hay que volver a la rutina, también me recuerda que con todo esto vivido y experimentado en los últimos 30 días tenemos que hacer foco en lo importante, eso que nada tiene que ver con ganar o perder un partido de fútbol.

En 4 años volvemos a tener una nueva oportunidad. Y como en la vida misma será cuestión de barajar, dar de nuevo y volverse a arriesgar.

Abrigando Corazones. Campaña Solidaria!

Se empieza a sentir el frio. Cada vez más. Vos que estás leyendo esto, le das una mano a la gente de CONTAGIANDO SONRISAS?

Ellos están poniendo en marcha una nueva campaña “Abrigando Corazones” que consiste en recolectar lanas y cuadrados de lana de 30X30 cm para armar frazadas y donarlas aquellos que más sienten este frio. El invierno ya llega, asi que necesitamos de todos ustedes para poder abrigar a los niños que forman parte de los comedores y de la escuelita rural con la cual colabora esta Organización. Los que nos conozcan a los Felizitate, y quieran donar, por favor avisenos y que las retiramos y nos encargamos de llevárselas a la gente de Contagiando. MILES DE GRACIAS!!! "No podemos cambiar las temperaturas, pero sí podemos congelar la indiferencia y dar una mano..."



Sobre la ONG: 
Contagiando Sonrisas es un proyecto solidario que nació en el 2012 entre un grupo de amigas...
Su Misión: Asistir y acompañar a distintos hospitales, escuelas rurales, comedores y hogares; con sus solidarias tareas diarias; tratando de llevarles a los niños de estas entidades no sólo lo que necesitan sino también una sonrisa… Nuestro objetivo es ser el nexo entre empresas y particulares que pueden y quieren donar, y aquellas entidades benéficas que lo necesitan...

La Vuelta al Sol

Una vuelta más al sol es exitosa sólo si te equivocaste.
Si algo cambió y algo quedó como estaba.
Si confiaste y te defraudaron.
Si abrazaste y dijiste miles de Te Quiero, Gusto de Vos y Te Amo.
Si te dieron la espalda y lograste perdonar.

Una vuelta más al sol sólo es fortuna si te animaste a buscarlo.
Si por miedo no paraste. Si por pasión cerraste los ojos y saltaste.
Si empujaste al que dudaba, si acompañaste al que le costaba.

Una vuelta más al sol exitosa es vivir la vida. 
Con intención. Con ganas. Con lágrimas. Con Emoción.

Una vuelta más al sol exitosa es abrazar lo que te gusta y no dejarlo escapar.

Por muchas, muchas más de tus vueltas exitosas al sol.


¡Feliz Cumple, Socio!


Onda Expansiva de Felicidad

La felicidad son sólo momentos. La tarea es prestar atención para saber cuáles son los verdaderos y poder agarrarlos para que duren.

Cuando Nico empezó este blog tenía un objetivo: hacer felices a las personas que pasaran por acá. O como le gusta decir a él: “hacerlos un poquito más felices todos los días”. Esa era y fue siempre la idea rectora de Felizitate.

Tiempo después, cuando me invitó a participar y sumarme al blog, la idea me encantaba pero, a decir verdad, me parecía un poco pretenciosa. “Ya bastante cuesta con la vida que cada uno intenta armar como para hacer feliz al resto, ¿no?”, pensé. Pero conforme me sumé al proyecto, pasó el tiempo, empezamos a remar juntos y muchas cosas pasaron. Y me sorprendieron.

Nos hicimos amigos. Discutimos como locos (lo seguimos haciendo). Compartimos cumpleaños, salidas, amigos, eventos. Nos levantamos en momentos bajón y compartimos los momentos más lindos. Cantamos y bailamos. Salimos a la calle y miramos. Nos cruzamos con Uds. -muchos de Uds.- que apenas nos conocían y con otros que nos empezaron a conocer ese día. Hicimos un video y anduvimos dando vueltas por internet. Y así, de la nada, de una comunidad de 200 personas pasamos a ser diez mil. Sí, más de diez mil personas con ganas de compartir links, fotos, frases, experencias. Nos escriben, nos leen, nos acompañan e intentan también ser felices todos los días.

Entonces, siguiendo la tradición, hoy decidimos sumarnos y festejar el "Día de la Felicidad" compartiéndoles esta movida divertida de 24 horas de felicidad. Sólo tenés que entrar al siguiente link http://24hoursofhappiness.com/Entrá, mirá y FELIZITATE, o sea, hacete feliz :)


No sabemos con certeza si realmente les robamos una sonrisa diaria o si en verdad cumplimos nuestro cometido de hacerlos un poquito más felices todos los días. Lo que sí sabemos es que nosotros, Nico Sol, nos convertimos en hermanos postizos en tanto fuimos caminando, pensando, recreando, sintiendo y viviendo el proceso de búsqueda de feliZidad para ustedes. Y gracias a eso, casi sin darnos cuenta, nos hicimos felices a nosotros mismos.

Hoy escribo convencida que la felicidad del otro es la verdadera causa/consecuencia de la felicidad propia.
No la tuya, sola y aislada. Sino la sonrisa, el placer, la alegría que creas y generas en otro.
Un gracias, permiso, te quiero, te acompaño, fuerza.
Un abrazo, una palmada, un guiño de ojo, un regalo, una mirada puede hacer feliz a otro y, en consecuencia, de seguro te hace más feliz a vos.

Quizás hoy, en el Día de la Felicidad, estaría bueno que todos empecemos a pensar cómo hacer un poquito más felices a las personas que tenemos al lado y que como onda expansiva logremos el cometido.

No sólo nosotros, sino todos.

HACER FELIZ TE HACE FELIZ. 
FELIZITATE.

La carta de Adam

Y de repente te despertás, un día cualquiera, y tu pareja te da una carta que dice: hoy nos casamos, ya está todo listo. No. No perdiste la memoria, nada que ver. Tu pareja se encargó de todo: de tu vestido, de tu peinado, de la maquilladora, del salón, los invitados y el juez de paz.
Y de repente te despertás un día...y te casás. Como la vida. De repente.
Disfrutenlo.



Iguales vulnerables

Todos, hombres y mujeres, cualquiera sea su orientación sexual, color, tamaño o historia somos iguales y vulnerables frente al primer beso.

No necesariamente el primer beso de tu vida es o será el perfecto. A veces y con algo de suerte podes experimentar primeros besos mucho mejores a ese de adolescente del pasado. Sin duda, hay que investigar. Buscar ese que te pone la piel de gallina. Te afloja las piernas. Te sacude el cuerpo y explota en la boca.

Iguales y vulnerables. Todos. No los besos. Nosotros.

Me cuesta pensar en un momento más vulnerablemente placentero que esos segundos, instantes previos al primer beso. Las sonrisas cómplices. Las miradas. Las caricias. Los nervios. Sea el momento que sea, nos rendimos y nos abrimos a descubrir algo nuevo, si y sólo si estás decidido a rendirte a los labios de otra persona.

¿Y qué pasaría si ese momento, esa sensación se vuelve filmación? Tatia Pllieva pensó en unir 20 desconocidos y preguntarles si querían besarse por primera vez. Los resultados son deliciosos. Tan raros que cuando vi el video por primera vez me hizo cerrar los ojos y recordar el último primer beso.



Les deseo para hoy algo similar. 
Si tienen la suerte de estar con alguien y la rutina les sacó el sabor y el por qué del beso, háganse felices y vuelvan a besar. Como antes. Como la primera vez.

Lleguen a casa. Mírense a los ojos. Búsquese. Encuéntrense y creen un primer beso otra vez. Todo el secreto está ahí.

Y lo que viene después sólo lo tienen que disfrutar.