"¡Hay una sola cosa que no cedo!"

Por @solcab (Sol Caballero)


Hay quienes dicen que el verdadero amor es el que te complementa, tu otra mitad, algo así como tu media naranja. Lo escucharon mil veces, ¿o no?.

A mí, por el contrario, me gusta mucho más pensar que mi media naranja no existe. Yo sé, en realidad, que soy una naranja completa y que por ahí suelto anda algún speed o vodka con ganas de un buen sacudón de coctelera para terminar siendo, juntos, un delicioso destornillador - extraña metáfora, lo sé, pero la idea se entiende.

Y como naranja y vodka (o speed)  también sé que, dadas las diferencias, hay cosas en las que uno u otro, a veces, tienen que ceder. Hacer concesiones es sano y gracias a eso, les aseguro, he visto armarse cocteles geniales. Sin embargo, hay algo que no cedo. Mi vodka, mi speed, tiene que bailar.

¿Por qué?. Porque bailar enamora. Conecta. Sin palabras. Sólo con el movimiento. Y si no me creen, acá abajo les muestro tres ejemplos claros de lo que estoy diciendo. Miren:





Chicos, quieren enamorar a una chica: sáquenla a bailar

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