Jugar por jugar

Desde pequeña hasta cumplir la mayoría de edad, uno de mis hogares fue el club. Soy una chica de pueblo y pasaba horas descargando energía en ese lugar. A decir verdad fueron mis viejos, cansados de mi energía excesiva y constante, quienes creyeron sería un buen lugar para mí. El primer recuerdo que tengo es un señor morocho de 1.90 mtrs, en shorts y musculosa con una pelota de básquet bajo el brazo que me invitaba a ingresar a la cancha. Descripto de esa manera parece más una película de terror que una escena amigable, pero su cara me anticipaba lo que con el tiempo confirmé. Mario fue el mejor y más dulce entrenador de básquet femenino que jamás conocí. Básquet fue mi primer deporte y el que catapultó mi participación en el resto. Después vino patín, vóley, paddle (qué 90s!!!) y finalmente tenis, el último que aprendí y que aún sigo haciendo.

El ámbito del club, los amigos, el deporte, la energía de equipo me dieron la posibilidad de crecer en un ámbito que me contenía. Hacer deporte me dio la posibilidad de crear nuevos vínculos, entender que las reglas existen y hay que respetarlas (por más que sea un juego), saber que siempre alguien será mejor y peor que vos. El deporte me enseñó a compartir, a delegar, a confiar, a respetar las decisiones de los entrenadores y cuestionarlas, respetuosamente, aportando mi punto de vista. Me regaló la posibilidad de saber hasta dónde puedo llegar bajo presión y sentir la adrenalina de la competencia.

Si bien con los años, el estudio, el trabajo y otras cuestiones me fueron alejando de las canchas deportivas y me llevaron a explorar escenarios con luces diferentes, ese sentimiento, lazo y recuerdo sano que tengo de mi época deportiva todavía hoy me provoca una sonrisa cuando la recuerdo. Y ésta época especialmente que llega cada 4 años me llena de adrenalina una vez más. 


Mañana empiezan los Juegos Olímpicos Londres2012. Mañana millones de personas que durante 4 o más años se dedicaron a perfeccionar su pasión tienen la posibilidad de hacernos volar la cabeza una vez más, pero sobre todo, mañana se empieza a sentir (aunque lejos estemos del lugar de base) una adrenalina única. La adrenalina del cuerpo en movimiento.



Desde FELIZITATE! estamos haciendo fuerza por todos nuestros deportistas argentinos. Sepan que nos enorgullecen, sus esfuerzos nos llenan el alma y estamos alentando desde acá por que puedan lograr el sueño que tanto se esforzaron por cumplir.

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