Sin motivo aparente

Me gusta sonreír. Me gusta caminar por la calle y sonreír. Sin motivo aparente. Sonreír.
Tengo la facilidad de sonreír en cualquier momento, en cualquier lugar y bajo cualquier circunstancia. Es una de las cosas que más me gusta de mí (qué bueno saber qué te gusta de vos).

Mi sonrisa me define. 
Lo hizo toda la vida, pero a veces me olvido.
Así. 
Tan simple es sonreír como tan simple es dejar de hacerlo.

Hoy a la mañana me levanté sonriendo.
Desayuné con el vientito fresco golpeándome la cara, sacudiéndome los rulos.
Puede que eso me haya hecho sonreír.
Después de almorzar, un mensaje de whatsapp me remarcó la sonrisa.
Como para que no me olvide.
Y ahora, mientras escribo este post, sigo sonriendo.
Escribo y sonrío.
Sin motivo aparente.

Y buscando otra cosa, me topé con este video que me hace sonreír.
Una persona cualquiera (como vos o como yo) dirigiendo una orquesta me hace sonreír.
Y ver a estos desconocidos disfrutar mientras juegan a ser directores de orquesta me hace sonreír aún más.
Y me juego a que vos también, después de ver el video, vas a sonreír.



Y esta noche me voy a ir a dormir sonriendo.
Porque ya es un vicio.
Porque cuanto más sonreís, más queres sonreír.

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