La Pasión nos modifica

Llego al trabajo. Es viernes. Y mi energía claramente es otra. Todo alrededor parece estar bien.
De repente me voy a la máquina de café a buscar "mí" café con leche (impostergable) de todos los días. Tres de cada cinco días que hago esto, me encuentro con Claudio, el señor que arregla y rellena la máquina. El señor que me alimenta cada mañana. Y los diálogos se repiten día tras día: fútbol, Velez, River, su hijo que juega al volley, la máquina que se volvió a romper, estás más gordo, estás más flaco, tu novia, tu mujer, etc etc. Todos los días las mismas historias, todos los días menos hoy.
“No ví el partido ayer, porque tuve ensayo, así que no me jodás”, le dije. Silencio. La palabra “ensayo” cambió su postura apenas la escuchó. Se da vuelta, con el trapo rejilla en la mano, y me dice “ensayo de qué nico?”. Hago teatro, le contesté. Su cuerpo que hasta ese momento había solamente girado, ahora me miraba de frente. Su gesto era otro. Si bien Claudio es una persona muy cordial, y siempre sonríe, esta vez ese pequeño comentario había impactado de alguna forma en él.
“Sabés que yo toda la vida estuve en la movida coral” me comenta. A partir de ahí solo me quedé callado, como un espectador, escuchando a un hombre describirme su pasión, eso que lo modificaba, que lo ponía en otro lugar, que le calentaba el alma. “Sabés que el sábado le prestamos el club a San Fernando y me reencontré con un amigo del coro. Yo me había ido porque, bueno, todo no se puede. Mi pibe me pedía que lo acompañara todos los sábados a verlo jugar, papá llévame acá, allá, y yo quería estar con mi hijo, así que tuve que dejar el coro. Este amigo que te comento me dijo que hay un coro de SADAIC que ensayan los miércoles y Jueves, y la verdad que tengo ganas de ir…mi jermu me va a matar”.  No pude más que mirarlo a los ojos y escuchar cada palabra de lo que me decía. Cómo me describía los momentos que había vivido durante 20 años con aquel coro. Los viajes, los recitales, los encuentros a beneficio. “Cantamos con Victor Heredia, también no sé si conoces a Árbol? Cantamos en el club de Leones de Pacheco a beneficio, viajamos a Mar del Plata dos veces, a Córdoba, a Mendoza, a todos lados…me perdí el viaje a Bariloche y el Calafate porque no tenía un mango…”. Ese tipo, que solo me cruzo en la máquina de café, me regaló este momento, a mí, que casi no me conoce. Obviamente que todo eso lo movilizaba. Y menos mal que así era.
Si tenés una pasión lo vas a entender a Claudio. Si tenés una pasión, y esto es cierto que es muy trillado: no la abandones. Y si la abandonaste, hacé como él y buscá volver a ella de alguna forma. Lo que nos apasiona nos modifica, y aunque el tiempo pase, siempre se nos va a prender en los ojos, esa luz que se le prendió a Claudio hoy cuando me lo contó.
Las cosas pasan por algo…Siempre!

En el laburo también pasan este tipo de cosas, que claramente nos agregan más que las otras.

Ah me olvidaba, la operación de corazón de la nieta de 4 meses de Cecilia, la recepcionista, salió muy bien. Después del alta de la semana pasada, el médico ayer le dijo a la madre que ya puede gatear a todo lo que da  y jugar como quiera…   ;)

pd: cuando volví a la computadora el random de youtube me tiró este tema:

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